Coyoacan, El Lugar de los Coyotes.

Coyoacan es el primer ayuntamiento que regiría la capital de la Nueva España tras la conquista de Tenochtitlán por Hernan Cortés. Coyoacán estaba consagrada a una de las más importantes deidades del panteón mexica, Tezcatlipoca (el espejo humeante), quien podía transformarse por las noches en ese cánido para interactuar con los humanos.

Coyoacan, El Lugar de los Coyotes.

“Es fácil venir a Coyoacan, pero es difícil salir”

A 9 kilometros al sur del Centro Histórico del DF se encuentra
la subestimada alma cultural de la capital, un escape sin salir de la ciudad.

Coyoacan es el primer ayuntamiento que regiría la capital de la Nueva España tras la conquista de Tenochtitlán por Hernan Cortés.
Coyoacán estaba consagrada a una de las más importantes deidades del panteón mexica, Tezcatlipoca (el espejo humeante), quien podía transformarse por las noches en ese cánido para interactuar con los humanos.

Es la fuente y escultura emblema de la delegación de Coyoacán que significa en náhuatl “Lugar de los dueños de coyotes”. Este nombre obedece a la presencia de dichos canes, hermanos de los perros en la época prehispánica. La obra es de Gabriel Ponzanelli y fue construida a principios de los 80.

Artistas e intelectuales establecieron su residencia en las casonas coloniales del barrio que sigue siendo uno de los lugares con mayor actividad cultural y artística de la capital.

Ha sido el refugio de muchos intelectuales, que ahí, no sólo han encontrado una casa sino la paz necesaria para pintar, escribir y hasta resistir una revolución.

Por su ambiente mágico, su vegetación abundante y tranquilidad, llegaron a residir en Coyoacán numerosas personalidades de la talla de los escritores José Juan Tablada y Rubén M. Campos, el pionero investigador del arte mexicano Manuel Toussaint, el maestro y gran cronista Salvador Novo, el destacado pintor José Chávez Morado, los renombrados artistas Dolores del Río, Emilio “Indio” Fernández, Frida Kahlo, Manuel Álvarez Bravo, Diego Rivera, y el exiliado político León Trotsky, entre muchos otros.

En el jardín Centenario se encuentra un gran numero de restaurantes, cafés y bares. Al centro del mismo se ubica la famosa fuente de Los Coyotes, así como la Arcada Atrial del siglo XVI que marcaba el acceso a la Parroquia de San Juan Bautista.

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