La Chicana - El tesoro de los inocentes

El Tesoro de Los Inocentes del Indio Solari, por La Chicana

El Tesoro de Los Inocentes del Indio Solari ocupa el lugar nro. 4 en el disco “Antiheroes y Tumbas» (Historias del Gótico Surero) de La Chicana.

«Este disco es totalmente ‘chicanero’ y por lo tanto no es un salto hacia ningún lado. Probablemente es más criollo y más intimista que otros. Hace Foco en historias que tienen que ver con la cultura gótica, con el límite entre el campo y la ciudad, con las tradiciones literarias de (Jorge Luis) Borges o (Roberto) Arlt», explicó Solá en diálogo con Télam.



Tenés que tener anteojeras para dedicarte sólo al tango

“No queremos homenajear al pasado, sino proponer algo nuevo”, sostiene la cantante sobre el eclecticismo creativo de la banda.

Son uno de los emblemas de la “nueva” generación del tango, pero parece que no les alcanza para todos los sonidos y la poesía que llevan dentro. La Chicana –es decir, Acho Estol y Dolores Solá– lleva casi 20 años trajinando escenarios y estudios de grabación. En su última placa, Antihéroes y tumbas, concentran los rasgos más representativos de su música. Lo de “gótico surero” que subrayan no es casual: es ésa la estética de las texturas y letras que proponen. También aparecen contrastes marcados entre la ciudad y el campo, entre la(s) cárcel(es) y la(s) libertad(es).

No faltan sus tópicos habituales, como el viaje para irse a ningún lugar (“Me fui”) ni los desarreglos con el propio contexto (“Bailarina rota”). Cuentan historias propias, de esas que la dupla compone y canta (“Batallas”, “Beto Asperger” y otras), y los covers inimaginables en otros, como “Lili Marlene” o “La cerveza del pescador Schiltigheim”.

El conjunto de 16 temas propone un disco implacable que estarán presentando durante los viernes y sábados de agosto a las 21.30 en el Centro Cultural Torquato Tasso (Defensa 1575).

“Que el tango no nos alcanza es una buena forma de decirlo”, concede Estol, compositor y multiintérprete de cantidad de sonidos infrecuentes en el 2×4, como el banjo, el serrucho o el n’biqué. “Al comienzo tocábamos en vivo una cosa centralmente tanguera, pero al hacer el primer disco quisimos meter otros ritmos que definieron para siempre ese perfil”, recuerda Acho. “Después hasta fue una excusa para poder descansar del tango”, sonríe. Para Solá, el salto de géneros es de lo más natural.

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“Hoy en día es raro hacer un disco con doce temas del mismo género, sobre todo cuando uno no quiere hacer un homenaje al pasado, sino proponer algo nuevo”, destaca la voz privilegiada del dúo. “Hay un público que va a escuchar un homenaje, y otro público que está abierto a escuchar tango y otras músicas que conviven”, celebra, mientras su compañero advierte que en la concepción del grupo los géneros se funden.

“El percusionista entra y sale, porque en los tangos se va a preparar unos mates”, bromea Acho Estol. Carlos Gardel también es un faro para ellos. “Siempre ponemos su ejemplo, él hacía folklore, jimmies, sambucos, chacareras, y hoy en día hay que tener anteojeras para dedicarte sólo al tango, uno tiene influencias de todo tipo”, zanja Solá.

En Antihéroes y tumbas coinciden aires balcánicos, voces con espíritu mexicano, rocks a charango, temas de Tom Waits, tangos, milongas, valses, chacareras y más.

“El tango nació múltiple y me parece que esa excusa es la que hace que el género se pueda renovar”, propone Estol y destaca el rol de la milonga y el vals criollo en sus discos. “Sin ser tango, le son centrales y en ellos se nota mucho más las influencias que no son del tango endogámico y te permiten jugar más”, desmenuza.

“Me parece fundamental para mantener vivo el género, con una raíz que está quieta, aferrada a algo, pero con otra parte suficientemente libre como para conectar con un millón de cosas que están ahí.”

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